LA AGRICULTURA, SECTOR ESTRATÉGICO: FAO, ROMA Y MINISTRA ESPINOSA (I)
10.VI.08
I. El sector agrario es fundamental para la sociedad
Desde hace bastantes años, no me he cansado de decir que el sector agrario tiene un valor estratégico. Al igual que lo han aseverado otros economistas y agraristas y entre ellos nuestro decano Alberto Ballarín Marcial. Mis testimonios se reflejaron en Agrocope en su expresión oral y escrita. Como también se registraron a lo largo de mis actividades en el Comité Científico del Instituto de Cuestiones Agrarias y Medioambientales (ICAM), que tiene su sede en Sevilla; y últimamente en la Asociación Española de la FAO , que preside Jaime Lamo de Espinosa. Todo ello aparte de muy previas y amplias referencias en Estructura Económica de España (25 edición en 2008), y otras publicaciones propias.
Esa valoración de estratégico para el sector, la hemos hecho a pesar de que su proporción respecto al PIB ha caído en los países industriales; a niveles del 4 por 100 como sucede en España, o incluso por debajo del 2, como ocurre en EE.UU. Con porcentajes de población ocupada de menos del 5 en nuestro caso, no llegando al 1,5 en la Unión norteamericana.
“ El carácter estratégico del sector agrario radica en la necesidad de autoabastecimiento, la configuración de un sistema anticrisis, el cuidado del medio ambiente rural y en que es la base de la más potente de las industrias nacionales” |
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La cuestión de si el sector agrario es o no estratégico surge ahora por la reunión de la FAO en Roma de principios de junio, sobre la crisis alimentaria mundial y las medidas para resolverla. Encuentro del que no han salido verdaderas propuestas, y sí una fuerte controversia entre los bioenergéticos más activos (EE.UU., Argentina, Brasil), y quienes consideran que esa nueva actividad agraria condena al hambre a muchos millones de personas en el mundo. Temas sobre los que se ha pronunciado la Ministra de los tres medios (ambiental, rural y marino), Doña Elena Espinosa. En ese sentido, en esta primera entrega de una miniserie de dos, haremos referencia a lo del carácter estratégico, y en la segunda que libremos vendrá lo relativo a la FAO y a la superministra.
Entrando ya en materia, el carácter estratégico del sector agrario, radica en cuatro circunstancias básicas. La primera, la necesidad de contar con un nivel de autoabastecimiento razonable, que garantice que el sistema alimentario nacional no dependa excesivamente de las importaciones y sus albures. El segundo punto, la conveniencia de orientar los cultivos a fin de asegurar no sólo el suministro global a los mercados, sino también la configuración de un sistema anticrisis, para los casos que puedan presentarse. Como sucede actualmente con los fuertes aumentos de los precios internacionales, en línea con lo que se llama el arma alimentaria , que en ocasiones ha tenido efectos letales, como sucedió en Chile en 1973 o como lo que puede estar pasando en muchos países menos desarrollados.
Una tercera cuestión relaciona a la agricultura con la multifuncionalidad –una promisoria referencia en la PAC hoy semiolvidada—, una de cuyas funciones es cuidar del medio ambiente rural. “Si no tuviéramos agricultores en los campos –dije una vez, precisamente en el ICAM—, tendríamos que enviar funcionarios para toda clase de actividades rurales; simplemente, porque es indispensable conservar las áreas de producción, e impedir que evolucionen a estados de deterioro irreversibles y nada convenientes”. En otras palabras, como tantas veces se ha dicho, aunque ellos muchas veces todavía no se lo crean, y tampoco lo practiquen adecuadamente en ocasiones, los agricultores son los verdaderos guardianes de la naturaleza .
“ Si no tuviéramos agricultores en los campos tendríamos que enviar funcionarios porque es indispensable conservar las áreas de producción e impedir que evolucionen a estados de deterioro irreversibles” |
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La cuarta dimensión del valor estratégico que nos ocupa, consiste en que el sector FAO (como en la organización de la ONU de ese nombre, comprensiva de agricultura, ganadería, forestal, pesca y alimentación) constituye la base misma de la más potente de las industrias nacionales: la agroalimentaria, que está muy por encima de la del automóvil o la de los electrodomésticos. Lo que obliga a plantear una relación agro-industria en términos de contratos a largo plazo, intereses recíprocos, etc.
Y hechas las anteriores observaciones sobre el valor estratégico, no dejen de oír o leer el próximo número de la columna de Agrocope , el martes 17.VI.08, cuando terminaremos con lo que hoy hemos iniciado.
Nota bene : Las lluvias ya pueden parar un poco, para que los cereales maduren bien. En cualquier caso, este último mes de mayo ha sido una bendición del cielo. Hasta el próximo martes, queridos amigos, en que nos encontraremos otra vez a pie de surco.
Contacte con Ramón Tamames: bego@castellanacien.e.telefonica.net
Catedrático de Estructura Económica
Cátedra Jean Monnet de la UE
Miembro del Club de Roma |