LA TOZUDEZ DE LOS PRECIOS
3.VI.08
La noticia que nos dio el INE el pasado jueves 29 de mayo, sobre el incremento del IPC (4,7 en tasa anual), puede calificarse de pésima. Porque en contra de lo que tantas veces nos anuncia nuestro muy querido, y también balbuciente, ministro de Economía y Hacienda, el remanso de los precios que continuamente nos anuncian él y su Secretario de Estado Sr. Vegara, no acaba de llegar. A lo cual contribuye, sin duda, la marcha alcista del petróleo, que se transmite de inmediato a las demás energías y a otros muchos insumos de cualquier función de costes. Con la circunstancia adicional, y muy diferenciadora del resto de la UE , de que por estos pagos, “a río revuelto, ganancia de pescadores”: a la carrera de la inflación de beneficios, como diría un castizo, “se apunta to quisque” .
Lo anterior, dicho más académicamente, significa que están funcionando los mecanismos de colusión en los mercados, fundamentalmente alimentarios, en los cuales la demanda es sumamente rígida. Y todo ello, sin que la Comisión Nacional de la Competencia se entere de nada, siguiendo en su beatífica somnolencia habitual. A la postre, son los consumidores quienes han de soportar el acoso y derribo de sus presupuestos familiares.
“ La agricultura se ve sometida a toda la vorágine inflacionista, con una especie de efecto tijera que la sitúa casi en el peor de los mundos posibles: aumento de costes y reducción de precios en origen ” |
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En esas circunstancias, estamos viendo huelgas de transportistas y pescadores, por la carestía del carburante. E incluso, debe estar al caer algo parecido, por parte de los indispensables taxistas. Porque ni unos ni otros pueden resistir ya los efectos de los costes crecientes, que cada vez resulta más difícil repercutir en precios finales, ya que con ello se ahuyentaría buena parte de la clientela.
Sarkozy, a quien puede criticarse por muchas cosas, pero no por su falta de imaginación, ha puesto en el candelero la idea de que podría reducirse el IVA para distender la situación en toda la UE. Pero de inmediato, los voraces ministros de Hacienda de todo el cosmos comunitario, han puesto el grito en el cielo. Para anunciar, como jupiteres tonantes, que eso conduciría al déficit presupuestario; y que además, la reducción del IVA comportaría una serie de estímulos para elevar los precios por lo menos en la medida del margen de los impuestos recortados; es decir, funcionaría el mecanismo de las “rentas fiscales”, según el cual, lo que deja de recaudar la Hacienda pública, se lo quedan los especuladores.
Así las cosas, la agricultura se ve sometida a toda la vorágine inflacionista. Con una especie de efecto tijera , que la sitúa casi en el peor de los mundos posibles: aumento de costes, y reducción de precios en origen, en muchos casos; subiendo y subiendo, y no dejando de subir (como los peces en el río, que no dejan de beber en el mejor de nuestros villancicos). En otras palabras, los combustibles para tractores, motores de bombeo y otras mecanismos del campo, los fertilizantes indispensables para mantener rendimientos, los plaguicidas y herbicidas, si no queremos que las cosechas se las coman “los bichos” y las malas hierbas, etc, no dejan de encarecerse.
“ Sarkozy ha puesto en el candelero la idea de que podría reducirse el IVA pero de inmediato, los voraces ministros de Hacienda han puesto el grito en el cielo para anunciar que eso conduciría al déficit presupuestario” |
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Lo que llevamos visto, nos hace pensar que la gran movida de los agricultores puede estar preparándose y algo sabrán U PA , COAG y Asaja. Para protestar contra un sistema en el que los impuestos especiales y el IVA suponen más del 50 por 100 en el precio final del input más esencial. En ese sentido, los pescadores ya han hablado con la ministra, pero ha funcionado mecánicamente aquello de que “una cosa es predicar y otra dar trigo”, pues Doña Elena se mostró impertérrita, y manifestó que no puede hacerse nada. Casi podría haber dicho lo mismo que Echegaray, allá por 1874, cuando era ministro de Hacienda: “el sacrosanto temor al déficit”.
Se avecinan, pues, tiempos revueltos, porque la capacidad de resistencia, y su segunda derivada la resignación, tienen sus propios límites. Por eso hay que recomendarle a Don Pedro Solbes que repase las recetas keynesiasnas, y que si se da prisa —porque de otra manera se van a diluir el superávit presupuestario, y hasta los tres puntos de PIB de déficit que permite el BCE—, aún podría emitir deuda pública para financiar inversiones y otros gastos; e incluso a fin de reducir impuestos en el sector de los carburantes .
.A veces es preciso financiar la resistencia a la inflación que de otra manera nos va a comer a todos, y que el Sr. Trichet desde su elevada posición (debe estar en el piso 40 del edificio del BCE en Fancfort) utiliza para decir que de reducción de tipos de interés es improcedente, por un cierto sentido de sacrosanto temor a los intereses negativos.
Hasta la semana que viene, y que ahora Helios remate la faena de los dioses de la lluvia.
Contacte con Ramón Tamames: bego@castellanacien.e.telefonica.net
Catedrático de Estructura Económica
Cátedra Jean Monnet de la UE
Miembro del Club de Roma |