EL ARROZ POR LAS NUBES
15.IV.08
Ya en anteriores entregas de esta hoja de Agrocope nos hemos ocupado de la imparable tendencia a la subida de los precios agrícolas en los últimos tiempos. Por dos razones fundamentales: que los países emergentes que suman algo más de tres mil millones de personas en el planeta quieren y pueden comer algo mejor, y que se ha difundido la idea, y esperemos que no por mucho tiempo, de que la bioenergía está en condiciones de sustituir, al menos en parte, a los combustibles fósiles frenando el alza de sus cotizaciones.
Y ahora le toca al arroz. Entre otras cosas porque es un cereal, y todas las gramíneas están incrementando su valoración en los mercados. La noticia ahí está: su precio internacional se ha disparado en un solo día, subiendo un 10 por 100; y en las últimas dos semanas, el incremento total ha llegado al 50. Lo cual tiene una enorme incidencia en los ya aludidos países emergentes, en los cuales, la dieta depende fundamentalmente del producto en cuestión.
“A la fuerte subida de precios contribuye la preocupación por los desabastecimientos. Los grandes consumidores mejoran sus stocks con grandes compras; y los exportadores tradicionales ponen trabas a las salidas” |
|
A la fuerte subida de precios está contribuyendo un factor psicológico, cual es la preocupación por posibles desabastecimientos. De modo que los países grandes consumidores están procurando mejorar sus stocks con grandes compras. En tanto que los exportadores tradicionales, para no quedarse sin existencias y ver sus precios reflejándose en los IPCs en condiciones muy duras para los consumidores locales, están poniendo trabas a la exportación. Todo ello confluye con una situación generalizada muy similar para los otros alimentos. Pudiendo preverse estados de opinión con grandes turbulencias, que no excluirán grandes movidas y manifestaciones de protesta populares.
Ante esta situación, algunos organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial ya han dado sus primeras señales de alerta. Incluyendo en el primer caso el efecto que representa la rápida depreciación del dólar. Que, recordémoslo, en 2002 daba para comprar 1,2 euros, y ahora apenas llega para hacerse con 60 céntimos. Una desvalorización del 50 por 100, que para los países del área del billete verde (China incluida) es un auténtico maremoto.
“Es la vieja Ley de King, que supo observar como pequeños aumentos en la demanda, o disminuciones en la oferta, llevan a fuertes alzas en los precios cuando se trata de bienes de primera necesidad” |
|
En cuanto a la FAO, ya se está planteando en ella una especie de principio universal, de que debemos prescindir de la bioenergía. Porque con un pequeño aumento de la demanda en cereales y oleaginosas (de por ejemplo el 1,5 por 100), se crean condiciones especulativas formidables, que llevan los precios a elevarse por encima del 50 por 100. Es la vieja Ley de King, formulada en el siglo XVII por el economista inglés del mismo nombre, que supo observar como pequeños aumentos en la demanda, o disminuciones en la oferta, llevan a fuertes alzas en los precios, cuando se trata, como es el caso, de bienes de primera necesidad como sucede con los alimentos.
En el caso de España, el aumento de precios en origen ha pasado en un años de 260 euros/tonelada a 331; es decir, un aumento del 30 por 100, ya consolidado, incluso a nivel de precios de consumidor. Lo cual no será óbice para que si continúan las tendencias internacionales que hemos visto, también nos contagiemos de las nuevas cotas rápidamente al alza en los mercados exteriores.
Contacte con Ramón Tamames: bego@castellanacien.e.telefonica.net
Catedrático de Estructura Económica
Cátedra Jean Monnet de la UE
Miembro del Club de Roma |