EL DECÁLOGO DE LOS AGRICULTORES EN LUCHA
27.IV.07
Gran número de agricultores convocados por ASAJA, se manifestaron el sábado 14 de abril en el centro de Madrid, para exigir que, en las reformas pendientes de las OCM de frutas y hortalizas y vino, las ayudas vayan directamente al agricultor. Al tiempo, plantearon que el Gobierno propicie un equilibrio razonable entre los precios que percibe el agricultor y los pagados por el consumidor, cuyos márgenes a veces superan en destino el 800 por 100 sobre origen.
La manifestación –25.000 personas según la organización agraria, en gran parte procedentes de la Comunidad Valenciana— fue convocada bajo el lema "OCM directamente al agricultor", y en ella tomó la palabra el presidente nacional de ASAJA, Pedro Barato. Quien subrayó, ante las críticas recibidas sobre una presunta politización del acto, que su organización no tiene una ideología definida, siendo «el sector agrario su única bandera». Para destacar, acto seguido, los precios ruinosos que soportan sectores como el hortícola, los cítricos y el vino.
“Aunque podrían matizarse algunos puntos del decálogo, en general resultan bastante razonables y expresan la indignación creciente que existe en el campo contra una Administración en general ineficiente” |
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La tabla reivindicativa que ASAJA defendió en la manifestación se resumen en diez principios de acción:
- OCM de frutas y hortalizas. Debe desacoplarse totalmente, incrementándose la dotación presupuestaria.
- OCM del vino. Las ayudas deben hacerse por hectárea de viñedo, manteniéndose la limitación de plantaciones, con un incremento sustancial en la dotación presupuestaria de la OCM.
- Precios. Mayor proximidad entre los de origen (agricultor) y los pagados por el consumidor, para lo cual debe promulgarse una Ley que aporte transparencia al sistema, y evite las especulaciones actuales. Se rechazan además las ventas "a resultas" (sin precio tipo) y se preconizó el fin de las importaciones absolutamente descontroladas.
- Política Agraria Común. Desaparición del barbecho tradicional y de la retirada obligatoria de tierras. Eliminación de los peajes en las transferencias, y oposición al incremento de las modulaciones. Todo ello con simplificación de los procedimientos.
- Medio ambiente contra el agricultor. La condicionalidad ambiental debe ser razonable, y no como la actual, que lleva a los agricultores a la ruina, y que de continuar, conduciría a un amplio abandono del campo. Algo que parecen propiciar las administraciones y los ecologistas a ultranza.
- Agua. Contra la subida de las tarifas de riego, proponiéndose el desarrollo de las infraestructuras hidráulicas, y planteando el no a las "cartillas de racionamiento" para riego.
- Red Natura. Contra las expropiaciones de uso que implica, y por una Red previo reconocimiento de agricultores y propietarios, con las debidas compensaciones económicas, y la gestión por agricultores y ganaderos, y no por los ecologistas más radicales. Posicionamiento contra el tanteo y el retracto preferentes para la Administración de cualquier compra-venta o arrendamiento de explotaciones situadas en áreas de la Red Natura.
- Ley del Suelo. Rechazo total de las expropiaciones con criterios de rústico, para luego transformar los terrenos en urbanos.
- Inmigración. Facilidades para la contratación en origen, y ayudas para alojamientos de temporeros.
- Tarifas eléctricas. Restablecimiento de tarifas especiales para el regadío.
En resumen, aunque podrían matizarse algunos de los anteriores párrafos del decálogo, lo cierto es que en general resultan bastante razonables, y expresan la indignación creciente que existe en el campo contra una Administración en general ineficiente y con no pocos elementos de despotismo nada ilustrado.
Catedrático de Estructura Económica
Cátedra Jean Monnet de la UE
Miembro del Club de Roma |