“LA PRETENDIDA NUEVA TASACIÓN DE LAS TIERRAS AGRÍCOLAS CASTIGARÍA INDEBIDAMENTE A LOS AGRICULTORES”
24.X.06.
Vicente Caballer Mellado, catedrático de Economía de la Universidad Politécnica de Valencia, ha realizado recientemente un estudio, del que transcribimos lo esencial, con algunos comentarios propios, sobre un tema importante para el campo: la posibilidad de que en un próximo futuro se considere que la renta agraria sea el factor esencial, por capitalización, para determinar el valor de los bienes raíces del agro (ver el boletín “Observatorio del mercado de la tierra”, nº 8, otoño 2006).
El referido trabajo arranca de la idea de que según el artículo 22 del proyecto de la nueva Ley del Suelo, la tasación de los terrenos de uso agrario se fijará con la referida capitalización, corregida por la accesibilidad al activo. En sustitución del anterior criterio, recogido en la Ley de 1998, que se basaba en indicadores de mercado, esto es, comparaciones de precios de compraventa de fincas próximas.
“¿El sector agrario va a tener un crecimiento con expectativas de beneficios como consecuencia de los precios percibidos por los agricultores y la aplicación de nuevas tecnologías? Las expectativas van en el sentido contrario”
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En el Proyecto de Ley, el cambio de método se presenta como una medida progresista, a modo de instrumento para contribuir a la desaceleración de los crecientes precios de la vivienda; en pro de favorecer a los compradores del estrato de las rentas más bajas.
Por lo demás, para justificar la medida en ciernes, se recurre al artículo 47 de la Constitución Española sobre derecho a la vivienda digna. Aunque olvidando los igualmente importantes artículos del derecho a la propiedad privada (art. 33), la igualdad de los españoles ante la Ley (art. 14), y la libertad de empresa y economía de mercado (art. 38).
Adicionalmente, debe subrayarse que salvo algunas excepciones de países con ciclos deflacionistas, como fue Japón hasta hace poco, y pequeñas oscilaciones de carácter coyuntural por aquí y por allá, el valor de mercado de la tierra muestra una tendencia marcadamente alcista, dirección que previsiblemente se mantendrá en los próximos años por el continuo proceso de urbanización.
En el caso concreto de España, y según datos del Ministerio de Agricultura, para las tierras exclusivamente de uso agrícola, ganadero y forestal (Encuesta de precios de la tierra, 2005), en el 2005, los valores subieron un 7,6 por 100 en su conjunto; continuando la evolución ascendente de los últimos doce años: con índice base 100 para 1983, en 2005 se alcanzó la cota 378.
“El método de capitalización de la renta agraria no es el apropiado para estimar el valor de mercado de la tierra, debiendo mantenerse los anteriores sistemas relacionados con operaciones de compraventa” |
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Sensu contrario, ¿puede pensarse que el sector agrario en España y en otros países del mundo vaya a tener un crecimiento con grandes expectativas de beneficios, como consecuencia de los precios percibidos por los agricultores y la aplicación de nuevas tecnologías? Las expectativas van en el sentido contrario, y el propio Ministerio reconoce que en el 2005 la renta agraria (dentro de la PFA) descendió desde 15.884 millones de euros a 13.694, un 12,6 por 100 menos. Y por su parte, la COAG subraya que esa renta agraria de 2005, quedó muy por debajo de la de 1990 en términos reales.
Conclusión: el método de capitalización de la renta agraria no es el apropiado para estimar el valor de mercado de la tierra. Debiendo mantenerse, pues, los anteriores sistemas comparativos directamente relacionados con operaciones de compraventa, esto es, las que verdaderamente lucen la demanda revelada, que diría Samuelson. Proceder con el nuevo sistema criticado en este artículo, equivaldría a castigar brutalmente a los agricultores, que en muchos casos, si continúan en la actividad agraria, con toda clase de penalidades y crecientes penalizaciones por el deterioro de la PAC, se debe a que tienen un último valor refugio en su patrimonio.
Nota del día.- Congratulaciones múltiples por las lluvias que van cayendo desde mediados de octubre, atenuándose el estrés hídrico que aún estamos sufriendo por la sequía de dos años seguidos. En esa línea, el tempero está allá asegurado para las siembras.
Catedrático de Estructura Económica
Cátedra Jean Monnet de la UE
Miembro del Club de Roma |