“LA ROAD MOVIE DE LA AGRICULTURA ESPAÑOLA”
18.VII
.06.
En los últimos días, he tenido tres experiencias, con sendas disertaciones en algunos puntos muy significativos de la geografía española, todo ello en una especie de película-viaje, de las que tan buenas muestras hay, desde El turista accidental, hasta la serie de Labordeta sobre la España profunda, titulada Un país en la mochila. Se trata de una experiencia siempre conveniente, para respirar nuevos aires, conectar con nuevos amigos, y estimular las neuronas con ideas renovadoras. Además, esas jornadas viajeras me han demostrado que continua existiendo un interés notable sobre la situación de nuestra producción agraria y de la forma de vida en las zonas rurales.
La primera de mis intervenciones se produjo en Talavera de la Reina, el mayor emporio agropecuario de la cuenca del Tajo, el pasado viernes 14. Dentro de un curso organizado por la Universidad San Pablo-CEU, bajo la dirección de Raúl Mayoral, en el que hubo otras intervenciones, anteriores o posteriores; entre ellas, tres de amigos muy señalados: Manuel Martín Lobo, un veterano ingeniero de montes y especialista en planificación regional y rural; Pedro Barato –a quien los amigos llamamos cariñosamente Peter Cheap—, ya se sabe, presidente de la Asociación de Jóvenes Agricultores, ASAJA; y el ilustre agrarista Alberto Ballarín, de cuya mano fui precisamente a la célebre plaza que sólo tiene como triste recuerdo la más recordada de las cogidas taurinas, de Joselito.
"Deben fructificar nuevas ideas en la agricultura española para evitar un declive anunciado. Y hay vías de mejora, desde la agricultura societaria hasta nuevas formas de comercialización a través de cooperativas" |
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En mi conferencia en Talavera me ocupé, sobre todo, de las nuevas ideas que deben fructificar en la agricultura española para evitar un declive anunciado, como consecuencia de los cambios en la PAC y las negociaciones en la OMC. Y desde luego que hay vías de mejora desde la agricultura societaria preconizada por el ya citado agrarista Ballarín, hasta las nuevas formas de comercialización a través de cooperativas y grandes grupos de la agroindustria.
El sábado 15, estuvimos en Villena –y empleo el plural aparentemente mayestático, sólo porque al igual que en el caso de Talavera viajó conmigo Pablo Martín Urbano, Profesor Titular de la UAM—, donde el tema central fue la utilización del agua, mejorando captaciones, a base de realizar los oportunos trasvases, a lo cual se unen las nuevas técnicas de gestión del precioso líquido elemento.
En Villena, uno de los pueblos más emprendedores de la ya de por sí laboriosa provincia de Alicante, mis anfitriones fueron José Alberto Comos, presidente de la Fundación Agua y Progreso, de la Comunidad Valenciana, y Andrés Martínez, presidente de la Junta Central de los Regantes de la Cuenca del Vinalopó. Ambos intervinieron muy activamente en la sesión, sobre todo en la parte que correspondió al problemático trasvase Júcar-Vinalopó, que el gobierno del PSOE está poniendo en peligro de extinción. Por su marcada oposición política a los trasvases, de lo más criticable en el caso del Ebro, o planteando condiciones tan absurdas que pueden llegar a hacerlos imposibles, como sucede con el Júcar-Vinalopó.
"El patrimonio artístico, arqueológico e histórico de las zonas rurales es esencial para su conservación y desarrollo. Pero para eso resulta imprescindible mantener una cota importante de producción agraria" |
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Por último, el lunes 17 estuve en Salas de los Infantes, una hermosa villa en la provincia de Burgos, en medio de paisajes silvestres y bosques verdeantes. Allí inauguré un curso de verano de la Universidad de la vieja Caput Castellae, sobre el patrimonio de las zonas rurales. Con una lección sobre “El campo español en la encrucijada: modernización o declive”.
La sesión estuvo presidida por el alcalde de Salas, Fernando Castaño, el director general de Patrimonio de Castilla y León, Enrique Sáinz, y los directores del Curso: Óscar Moral Garachana y Luis Martínez García. En esta ocasión el viaje lo hice con mi esposa, Carmen Prieto-Castro, y aprovechamos para visitar, el día anterior, la Sierra de la Demanda, a la que nos unen recuerdos casi ancestrales.
En las palabras que pronuncié en Salas de los Infantes, me referí a que el patrimonio artístico, monumental, arqueológico, histórico de las zonas rurales, es esencial para su conservación y desarrollo. Pero para eso, resulta imprescindible mantener una cota importante de producción agraria, buscando siempre la modernización. A base de nuevos métodos agrarios (agriculturas de conservación, de precisión, ecológica, etc.), así como utilizando las nuevas tecnologías de los organismos genéticamente modificados, vulgo transgénicos, y los cultivos muy promisorios de carecer bioenergético, así como la instalación en las zonas más convenientes de aerogeneradores y granjas fotovoltaicas.
En resumen, tres viajes estivales que hoy con el aire acondicionado en el automóvil se hacen más placenteros, y sobre todo por comprobar que los tres puntos que visité en poco más de cuatro días, sigue existiendo un gran interés por potenciar nuestro campo y contribuir así a un mejor desarrollo rural.
Hasta la semana que viene, queridos amigos de Agrocope, y si viajan fíjense en el paisaje y en las innovaciones agrarias, que haberlas haylas.
Catedrático de Estructura Económica
Cátedra Jean Monnet de la UE
Miembro del Club de Roma |