"EL VINO, CASI UNA PANACEA…"
27.III.06.
El suplemento de La Razón A tu salud/Verde, decano de la prensa ecológica de Madrid, presenta semanalmente las novedades más interesantes del mundo de la naturaleza, y a la par del cuidado del cuerpo humano. En ese sentido, el último número, del jueves 23 de marzo de 2006, se dedica por entero al tema de “Vino y salud”, con una serie de estudios admirables, donde entre otras cosas, se explican las propiedades de esa maravilla de producto que es el jugo fermentado de la uva.
Lo explica muy bien en su artículo de primera plana José Antonio Vera, director del suplemento, cuando subraya que “el consumo diario pero moderado de vino, protege contra los radicales libres, aumentando la resistencia a la oxidación”. Y más adelante aclara que “no todos los vinos tienen la misma capacidad antioxidante: la de los tintos es mayor que la de los blancos, siendo también mayor en los secos que en los dulces”. Todo ello, dicho sin demérito para los blancos, de los cuales en España tenemos maravillas como en Rueda (uva verdejo) y La Mancha (airén). A lo cual agregaría otro un vino blanco que he probado hace poco en el Condado de Huelva, hecho con zalema, realmente atractivo e inquietante.
"Pasteur consideraba el vino como ‘la más higiénica y sana de las bebidas’, en tanto que Sir Alexander Fleming aseguraba que la penicilina cura, pero el vino hace a los hombres felices" |
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Pero siendo de interés las opiniones de José Antonio Vera, debemos citar también las de algunas autoridades científicas. Empezando por Pasteur, quien consideraba el vino como “la más higiénica y sana de las bebidas”. En tanto que Sir Alexander Fleming, aseguraba, que “la penicilina cura, pero el vino hace a los hombres felices”.
Además, entre los beneficios del vino cuando se consume en dosis moderadas (no más de tres copas diarias), se encuentran acciones de gran interés: antiespasmódica y antiagregante plaquetaria, activante de la secreción biliar, ídem de la acción antibacteriana, efecto antihistamínico, fortalecimiento del colágeno, y aporte de oligoelementos de gran importancia como son: el magnesio para disminuir el estrés; el zinc, que mejora las defensas; el litio, que equilibra el sistema nervioso; y el calcio y el potasio, que garantizan un adecuado equilibrio iónico. Nada más ni nada menos.
Antes de terminar, subrayemos que el vino palia la pérdida de memoria que se debe a la insuficiencia circulatoria cerebral; y merced a su contenido en hierro y alcohol estimula los órganos gustativos y olfativos. Ya lo dijeron Salomón en el Cantar de los Cantares y Omar Khayyam en Rubayat: el vino, bebido con amor y moderación es uno de los mayores dones de Dios.
* Texto del comentario realizado en AGROCOPE
(Cadena COPE)
Catedrático de Estructura Económica
Cátedra Jean Monnet de la UE
Miembro del Club de Roma |